El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en hombres a partir de los 50 años, y en muchos casos evoluciona en silencio. La detección temprana, basada en un PSA confiable y un examen clínico, es la diferencia entre una cirugía curativa y un escenario complejo.
Cuando hay sospecha, la resonancia multiparamétrica permite caracterizar lesiones antes de biopsiar. La biopsia por fusión, dirigida por imágenes, evita procedimientos innecesarios y mejora la exactitud diagnóstica.
El tratamiento se diseña a la medida: vigilancia activa en casos de bajo riesgo, prostatectomía radical robótica en casos localizados, o terapias combinadas en casos avanzados. La meta es siempre curar preservando calidad de vida.